jueves, 8 de diciembre de 2011

La diferencia entre crecer y desarrollarse


Universidad de Chile, un equipo que hasta hace poco no consideraba verdaderamente un grande y que se ha acabado por ganar todo mi respeto, tiene hoy su primera cita con la historia.

Un equipo que hasta hace 4 años estaba quebrado y que hace 21 años estaba en segunda división, ha planteado y sostenido un proyecto saludable en los números y en lo deportivo. Esto, como Colocolino, despierta en mi una grande pero sana envidia.

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La convicción con que Universidad de Chile ha sostenido su proyecto deportivo postergando las grandes cifras económicas que ofrecen por sus jugadores es digna de aplaudir y grafica la diferencia entre crecimiento y desarrollo en las instituciones deportivas de nuestro país.

En 2006 fue fácil confundir ambos conceptos cuando el auge de la generación dorada de Colo Colo rozó otra copa internacional.  Coincidió el cambio de una administración amateur a una administración profesional. Y llegó la plata, y las acciones se dispararon y nos volvimos todos locos.

El castillo de naipes se derrumbó al poco tiempo, cuando nuestros dirigentes profesionales de la economía y que no entienden un carajo de deporte, se dejaron llevar por el interés cortoplacista. Vendieron en alrededor de 30 millones de dólares un plantel que estaba preparado para ganar la Copa Libertadores.

No entendieron el negocio, regalaron a Bravo, a Valdivia, a Matías y a Vidal y hoy estamos rogando por pasar a playoffs. Ni hablar de copas internacionales. Plata hay de sobra, sin embargo no se ha invertido bien y no parece haber la voluntad y la autocrítica para cambiar el rumbo porque el problema de Colo Colo es de fondo: no entienden el negocio, el cual consiste en ir por los torneos internacionales, hacerse famoso a nivel mundial y vender camisetas en Asia.


Los dirigentes de la U lo entienden a la perfección y están donde están por eso: apuestan a grande. Les quedó buen sabor de haber disputado la semifinal de la Copa Libertadores y fueron por más. Trajeron un entrenador capaz, con una idea clara de fútbol ofensivo que era lo que pedía su gente, mantuvieron el grueso del plantel haciendo pocas pero buenas contrataciones.

La U de este modo, decidió no especular ni en la cancha ni en la bolsa y, como esto no es la norma en Sudamérica su juego dio resultado. El desarrollo de la U es haber avanzado institucionalmente en lo deportivo y en infraestructura, a diferencia de Colo Colo que simplemente creció; engordó, saneando la economía pero sin hambre de más. La abulia del proyecto institucional de Colo Colo se refleja en la cancha, tal como el hambre y el espíritu guerrero del proyecto de Universidad de Chile se refleja en su equipo.

Y así es como se llega a pelear por cosas grandes...



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